Un paseo mágico por la Alquería de Mascarós

¿Os imagináis una boda en un edificio del siglo XVIII? ¿ O una comunión donde los niños jueguen en los mismos jardines que jugaban otros niños hace más de doscientos años? Este sueño se hizo realidad gracias a la restauración de la Alquería de Mascarós ( Burriana, Castellón).  Su propietaria, Maria Aurelia Granell , nos desvela los detalles de este edificio y todos los trabajos que se tuvieron que realizar para que tradición y confort vayan de la mano en cada uno de los eventos que se celebran allí desde el año 2002. ¡¡Descubramos qué secretos se encontraban entre sus muros!! 

¿Qué antigüedad tiene la Alquería de Mascarós y cuál es su historia?

La alquería fue construida en el último tercio del siglo XVIII. La familia Mascarós, originaria de Alcora, fue su propietaria a lo largo del siglo XIX y primer tercio del XX, de ahí el nombre de la alquería y de la finca que la rodea. Hacia 1825 se plantó allí el primer huerto de naranjos de Burriana ( Castellón), y aunque la finca tuvo también viñas y otros cultivos, ha sido sobre todo un naranjal desde entonces. La alquería ha tenido varias ampliaciones y restauraciones desde sus inicios. La última entre 2000 y 2002. En la actualidad se utiliza para la celebración de eventos sociales.

¿Cuáles fueron los principales trabajos de rehabilitación que se tuvieron que realizar en la Alquería de Mascarós?

La alquería había sufrido un gran deterioro y el hundimiento de sus forjados (suelos y techos), como consecuencia de la acción prolongada de las termitas, que acabaron con toda la madera del edificio, incluyendo las vigas de los forjados, las puertas y las ventanas. La alquería estaba en ruinas y lo que allí se realizó entre 2000 y 2002 fue una verdadera reconstrucción que buscó reproducir lo que había, utilizando en lo posible los materiales rescatados del hundimiento u otros lo más parecidos posible a los originales.

La antigua fachada, antes de empezar las obras

La antigua fachada, antes de empezar las obras

La fachada una vez finalizadas las las obras

La fachada una vez finalizadas las las obras. Foto: EstudioGama.es

Casi todas las dependencias exigidas por la nueva actividad – el gran salón de cerca de 700 metros cuadrados rodeado de naranjos, las magníficas cocinas – fueron de nueva construcción, muy respetuosa con el entorno, en espacios contiguos a la vieja alquería. Espacios como las antiguas cuadras y almacenes, que ahora son salones, se dotaron de suelos y decoración en consonancia con su nueva función, pero sin perder su “aire” de siempre y manteniendo incluso los viejos pesebres como recuerdos permanentes de su uso anterior.

Detalles del interior

Detalles del interior. Foto: EstudioGama.es

¿Tenéis alguna anécdota sobre aquellos trabajos?

Se tuvo que abrir un hueco provisional en una tapia para facilitar los movimientos de los albañiles de una parte a otra de la obra sin tener que dar la vuelta a toda la casa.  Al agujerear la pared para hacerlo se descubrió, por pura casualidad, el hueco perfectamente definido de una antigua  puerta que había comunicado en otro tiempo el jardín exterior con el patio interior de la casa y que llevaba siglos tapiada y totalmente olvidada. Por supuesto se aprovechó el hallazgo y el “hueco provisional” es ahora el portalón por donde pasan los invitados desde el jardín al interior de la alquería.

Las tareas sacaron a la luz una antigua puerta tapiada

Las tareas sacaron a la luz una antigua puerta tapiada. Foto: EstudioGama.es

¿Qué elementos del edificio original habéis querido realzar?

Hemos intentado dejar la alquería como estaba antes de su ruina, por lo que no se ha intentado realzar nada en especial. Sin embargo, con las obras descubrimos la fachada posterior del edificio con su juego irregular de huecos y alturas, que no se pudo disfrutar nunca antes porque los naranjos llegaban hasta ella y faltaba perspectiva. Actualmente se puede ver en toda su amplitud.

avenida

Foto:EstudioGama.es

¿Descubristeis algún secreto oculto entre las paredes de la alquería?

Aparte del hueco de la antigua puerta antes citado y de un magnífico arco interior que también estaba tapiado y ahora luce en la comunicación entre dos salones, se encontraron, aunque no ocultas entre las paredes, dos magníficas lápidas de cerámica de Alcora de 1825 y 1834 de la familia Mascarós que ahora han sido ubicadas en el pequeño oratorio de la Alquería

Un arco antes tapiado comunica ahora los salones

Un arco antes tapiado comunica ahora los salones. Foto:EstudioGama.es

¿Qué destacarías como elemento más especial del edificio? ¿Y de los jardines?

Del exterior del edificio, el pequeño porche sobre el pequeño oratorio antes mencionado. Del interior el zaguán, con sus características copas de barro pintadas de blanco, rehechas en un alfar de Burjassot porque de las anteriores a 2000 apenas quedaron unos trozos. Del jardín, el espléndido arbolado, especialmente los cedros y las palmeras (con alguna sensible baja reciente) y el espacio creado ante el salón de banquetes alrededor de un olivo centenario y de una magnífica pérgola. Le llamamos la plaza del Olivo.

Las copas antes de restaurarse

Las copas antes de restaurarse

Un detalle de la copa en su aspecto actual

Un detalle de la copa en su aspecto actual

El jardín de la alquería

El jardín de la alquería

¿Cómo conjugar los orígenes y la tradición de este edificio con la oferta de un servicio de eventos moderno y confortable?

No ha sido difícil. Las obras de restauración permitieron la modernización de todos los servicios y la instalación de  los que no existían y por otra parte el lugar de mayor concentración de tecnología moderna, las cocinas, ocupa un espacio construido ex profeso.

¿La comida en un entorno así, sabe mejor?

Seguro que sí. ¿Lo puede dudar alguien? Y más si quien se ocupa de confeccionarla allí mismo tiene la extraordinaria pericia de los responsables del grupo Peñalén que se vienen ocupando del catering y ejercen allí su magisterio desde hace once años.

bandejas comida

Foto: EstudioGama.es

¿Por qué piensas que hay muchas parejas jóvenes que tienen una especial predilección por los lugares con sabor de antaño, como una antigua alquería?

Lo que atrae a la gente de un lugar así quizá sea que lo antiguo parece añadir una considerable dosis de romanticismo a un tipo de evento, la boda, que ya es romántico de por sí.

El altar donde celebrar las bodas

El altar donde celebrar las bodas. Foto:EstudioGama.es

La Alquería ya funcionaba (aunque no como lugar de bodas, claro) cuando Goya pintaba sus cuadros o Beethoven componía sus sinfonías y los poetas románticos escribían sus versos (por cierto, una de las lápidas de Mascarós contiene unos versos escritos en 1834 del más puro sabor romántico, aunque no sean precisamente de amor). Se dice que en Mascarós le presentaron armas con sus azadas a Prim, un personaje rebelde y romántico, los trabajadores de la finca cuando se acercó por allí en plena revolución de 1868. Claro, la mayoría de la gente que celebra allí sus bodas no piensa en Goya y a lo mejor no ha oído hablar en su vida del  general catalán. Pero solo hace falta ver el lugar para pensar que aquello tiene un pasado y que es un sitio romántico, aparte de muy bello.

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